Tiempo e identidad

Para la mayoría de las místicas (no duales) y la física moderna, el tiempo es una convención mental. El pasado no existe y el futuro tampoco; solo existe el presente.

El pasado es el recuerdo de otro presente; el futuro, una expectativa sobre el presente.

El pasado nos ayuda a tejer una historia personal; el futuro traza un “progreso” personal. Por estas razones, el pasado y el futuro ayudan a crear nuestra identidad. Dicho de otro modo: fuera del tiempo ordinario, nuestra identidad queda “suspendida”.

¿Y cómo se accede a ese estado sin identidad? La meditación ayuda a parar los pensamientos que surgen en la mente de forma involuntaria —otra forma, por su flujo constante, de crear pasado y futuro—. Y aquí está lo interesante: cuando la mente deja de identificarse con esos pensamientos que surgen (no sabemos de dónde), accedemos a una forma de “atemporalidad”. Por eso se ha dicho que el Ahora es una puerta a la eternidad. Y el acceso a ese Ahora no es un punto en el tiempo, sino el acceso al “Ser”.

Para el Advaita, la verdadera inmortalidad no es la vida eterna, sino la realización de que no se ha nacido jamás, pues solo lo que no ha nacido jamás no puede morir nunca.

José Alvarado, Historia de los métodos de meditación no dual, pg. 38.

Todo esto es muy útil para comprender la diferencia entre “yo” y “el Ser” de la que hablan las tradiciones místicas y que tanto nos cuesta entender a los occidentales.

Al final del todo, ¿quién soy?

#no-dualidad #ser

Diferencia entre meditación y contemplación